Parece que hoy en día los protagonistas de las novelas deben ser héroes, capaces de resolver cualquier enigma, y de una entereza intachable.
En Madame Bovary ocurre lo contrario, sus personajes son débiles, antiheroicos, y es ahí donde reside la esencia de este clásico escrito hace más de un siglo.Su autor, Gustave Flaubert fue llevado a juicio, acusado de inmoralidad. La sociedad burguesa de entonces se guiaba por una ética victoriana, que reprobaba todo cuestionamiento a la institución matrimonial. Finalmente, resulto absuelto.
Madame Bovary, subtitulada Costumbres provincianas, es, en apariencia, una convencional historia de adulterio, pero logra convertirse en un profundo análisis de la humanidad y, en concreto, un ataque a la monotonía y a las desilusiones de la vida burguesa. Emma Bovary, con la imaginación repleta de románticas ilusiones sobre el amor y la pasión, se topa con la realidad de un insípido matrimonio que la ahoga, y busca las sensaciones sobre las que ha leído en los libros, a través de una serie de aventuras amorosas, que ella desea ver como grandes pasiones, pero que no son en realidad más interesantes que su vida matrimonial.
